relaciones sociales

VUPACI participa en un articulo acerca del espacio publico y la creación de redes sociales

VUPACI participa en un articulo acerca del espacio publico y la creación de redes sociales

El control de las conductas sociales a través de la arquitectura

Un artículo publiado por Alberto Barbieri con la colaboración de Pedro Uceda

La arquitectura hostil, o defensiva, es una tendencia de diseño urbano donde los espacios públicos se construyen o alteran para desalentar su utilización indebida. La protagoniza un ‘mobiliario a vocación disciplinaria’, según la definición de algunos sociólogos. Los más afectados por esta estrategia son las personas sin hogar y los que más explotarían los espacios de agregación: los jóvenes.

Objetos, luces y sonidos hostiles

Un símbolo de la arquitectura defensiva es el Camden Bench, el objeto urbano ‘anti-todo’. Instalado por primera vez en Londres en 2012, en estebloque de hormigón es imposible dormir, no tiene grietas en las que se pueda acumular suciedad, es antirrobo, anti-skaters, porque sus bordes dificultan el deslizamiento, y anti-graffiti, por su recubrimiento que repele la pintura. Se puede usar solo para sentarse, aunque de una forma un tanto incómoda.

En muchas ciudades del mundo han proliferado los bancos con un brazo metálico en el medio, de asiento individual o hasta verticales, para estar de pie. También es cada vez más común el uso de pinchos para que las personas no se puedan sentar enfrente de escaparates y portales, o el de bolardos para limitar el acceso a zonas de agrupación.

Cada vez son más frecuentes los bancos con brazos metálicos para evitar a indigentes y cualquier uso que no sea sentarse
Cada vez son más frecuentes los bancos con brazos metálicos para evitar a indigentes y cualquier uso que no sea sentarse (VictorHuang / Getty Images/iStockphoto)

También se usan métodos más sofisticados. En Portland, EE.UU., emplearon la música clásica como elemento disuasivo para la agregación juvenil. Como si para los adolescentes, Bach y Mahler fueran una especie de insecticida. Otras ciudades utilizan generadores de zumbido de alta frecuencia, que resultan molestos especialmente para los menores de 25 años. En el Reino Unido se han construido barrios residenciales con una iluminación rosa que resalta las imperfecciones de los adolescentes y así desalentarlos a salir de casa por la noche.

La iluminación azul se usa en cambio para que los toxicómanos no puedan verse las venas, mientras que en el metro de Tokio, la emplearon para reducir el número de suicidios, gracias a los efectos calmantes de ese color. En Alemania, las paredes de algunas estaciones han sido recubiertas por una pintura hidrofóbica que ‘rebota’ el líquido en los zapatos de quien las use como orinal.

Un atajo ineficaz

Las administraciones más propensas a utilizar dichos recursos son las de las ciudades más ricas y grandes, que deben hacer frente a una gran cantidad de personas e inconvenientes. “El Ayuntamiento de Barcelonano contempla la utilización de mobiliario hostil o defensivo y apuesta por soluciones concretas en relación a conductas incívicas”, aseguran fuentes municipales de la capital catalana.

Con elementos como estos impiden que nadie pueda sentarse frente a los escaparates
Con elementos como estos impiden que nadie pueda sentarse frente a los escaparates (Tempura / Getty Images)

Sin embargo, no se trata solo de los elementos disuasorios, como explica Pedro Uceda Navas, profesor de Sociología Urbana de la Complutense de Madrid: “Una plaza sin zonas verdes, granítica, con equipamientos infantiles inadecuados, puede ser ‘vendida’ por el gobierno local como una rehabilitación del espacio, pero no favorece el uso del mismo por las vecinas y los vecinos”.

Las opciones defensivas eliminan la necesidad de vigilancia e intervención humana, pero más que ofrecer soluciones a los problemas, buscan re-ubicarlos o ocultarlos, según la lógica NIMBY (no en mi patio trasero). “La instalación de cámaras de vigilancia en ciertos puntos de la ciudad, son intentos de disuadir actos delictivos, pero también restringen el uso de ciertos colectivos y no hacen otra cosa que desplazar los espacios donde pueden suceder esos hechos delictivos”, asegura Uceda. Más o menos lo mismo que pasa con las palomas.

Estos populares pinchos hace años que evitan que se posen las palomas
Estos populares pinchos hace años que evitan que se posen las palomas (KeremYucel / Getty Images/iStockphoto)

Solución técnica a un problema social

La arquitectura hostil, de alguna manera, pretende reemplazar el estado del bienestar, con soluciones que abordan desde un punto de vista meramente técnico los síntomas de un problema social, obviando considerar sus causas. Además, hay que tener en cuenta que estas actuaciones urbanísticas limitan también el uso del espacio público al resto de ciudadanos y merman su libertad.

Aparentemente las administraciones locales son conscientes de la miopía de la estrategia defensiva. En Badalona, la administración ha sustituido algunos de los bancos individuales por otros modelos más colectivos a petición ciudadana. En Madrid, la alcaldesa Carmena ha retirado los pinchos de la fuente de Sol para que vuelva a ser utilizada como asiento.

“Las problemáticas y conflictos se tienen que abordar desde diferentes ámbitos como campañas de sensibilización o la participación de servicios sociales”, aseguran desde Barcelona. Por su parte, el Ayuntamiento de Badalona considera que medidas como la “arquitectura hostil no van a la raíz de los posibles conflictos y, además, tienen el peligro de criminalizar ciertos colectivos como por ejemplo la juventud, los migrantes o las personas sin techo”.

Lo cierto es que faltan baños públicos, los albergues municipales suelen encontrarse en las zonas más periféricas de las ciudades y peatonalizar o dedicar suelo al verde urbano es tarea hercúlea. Por otro lado, la educación cívica brilla por su ausencia en los colegios españoles, por muchas recomendaciones del Consejo de Europa y aprender a respetar el espacio de todos parece una quimera.

La perdida de los espacios públicos

Si a la planificación de espacios públicos hostiles, se le añade el impacto que han tenido los terribles atentados de los últimos años, el resultado es el nacimiento de una cultura de la seguridad, percibida más que real, que repercute en lo que llamamos espacios de agregación. No solo no podemos, sino que ya ni queremos agregarnos.

Por otro lado, y no menos importante, está el hecho de que muchos espacios públicos se han convertido en zonas comerciales alquiladas a grandes empresas, donde el individuo es más consumidor que ciudadano. Es el fenómeno que el historiador de la arquitectura Iain Borden ha llamado ‘mallification’, es decir, la transformación de las ciudades en grades superficie al aire libre.

Los espacios públicos han sido conquistados por una arquitectura hostil
Los espacios públicos han sido conquistados por una arquitectura hostil (benedek / Getty Images/iStockphoto)

Vivimos en la época de las ciudades escaparate, donde el orden y el decoro son perseguidos, sobre todo, para la tranquilidad de compradores y turistas. Cada vez es más difícil encontrar un lugar para sentarse en un espacio público, sin la obligación de consumir bienes o servicios. En esta especie de teatro colectivo, problemas como la pobreza y la marginación deben quedarse bien escondidos debajo de la alfombra o muy lejos de la vista.

El ciudadano no debería resignarse al aislamiento dentro de una falsa burbuja de seguridad, y tampoco aceptar el degrado, sino aspirar a ser protagonista en la creación de la ciudad en la que quiere vivir. Como dice el profesor Uceda, “los espacios públicos deben ser inclusivos, favorecer la permanencia en ellos y poder ser reconocidos como algo propio del individuo. En otras palabras, debemos apropiarnos de los espacios públicos, y no dejar que nos digan cómo tenemos que utilizarlos”.

 

Acceso al artículo original:

espacio público y su papel en la Ciudad para la creación de redes

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VUPACI – el sur de Madrid y la resiliencia social, la capacidad de organización y crear redes de apoyo social.

VUPACI – el sur de Madrid y la resiliencia social, la capacidad de organización y crear redes de apoyo social.

Asamblea por los Barrios del Sur

un río de propuestas por un plan estratégico para el sur de la ciudad de Madrid

El pasado Sábado 16 de Junio, tuvo lugar la asamblea por los barrios del sur, donde las entidades y los ciudadanos participantes se reunión comprometidos con estos barrios, concretamente con los correspondientes a los distritos de Puente de Vallecas, Usera, Villaverde y Villa de Vallecas. Se constituyeron como un colectivo civil de acción política, en donde se apoyaban en un estudio diagnostico de la situación social, económica, demográfica y urbanística para pronunciar la desigualdad que mantienen con respecto a otros barrios de madrid.

Para ver el diptico de información, pulse para descargarlo:

Asamblea por los barrios del sur

 


Algunos enlaces a noticias sobre este tema:

El Sur se une contra la desigualdad

Un articulo de MDO

(Artículo originalmente publicado en: https://www.madridiario.es)

La desigualdad, en datos

Las asociaciones han elaborado un informe donde quedan reflejados los preocupantes datos que distinguen el sur del norte. Los mayores niveles de empobrecimiento de la ciudad se sitúan en Usera, Puente de Vallecas y Villaverde. Mientras que la renta media anual en Madrid está en 40.440 euros, en Usera cae a los 24.059 euros y en Vallecas a 23.405, poco más de la mitad de la media municipal.

Las pensiones también son otra variable analizada, y es que mientras que la media en Madrid está en 858,8 euros, en Usera los pensionistas cobran 700,5 y en Vallecas tan solo 671 euros mensuales.

Desde la Asamblea, reclaman un Proyecto de Sur que “contemple y dote de elementos de recomposición territorial en tres dimensiones: la necesidad de un Plan Estratégico, la revisión de estructuras y la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid“.

Acceso al enlace:

El Sur se une contra la desigualdad

 

El Detroit madrileño alza su voz para demandar un “plan estratégico de los barrios del Sur”

Un artículo de FRAVM

(Artículo originalmente publicado en: https://aavvmadrid.org)

Las dos últimas crisis económicas no han hecho otra cosa que ensanchar la profunda fractura histórica entre el llamado cinturón obrero de la capital y los distritos del centro y el norte de la ciudad. En Villaverde, Usera, Carabanchel, San Blas, Vicálvaro, Puente y Villa de Vallecas el desmantelamiento industrial y el goteo incesante de cierres de empresas ha generado no solo la pérdida de miles de puestos de trabajo sino también de cualquier expectativa de futuro. Para hacer frente a esta grave situación, 23 colectivos vecinales se han unido en la llamada Asamblea por los Barrios del Sur, que el sábado 16 de junio se dará a conocer en unas jornadas de debate en la Caja Mágica en la que pretende recoger propuestas para mejorar esta castigada zona de la capital.

Acceso al enlace:

El Detroit madrileño

Acceso al Documentos:

POR EL REEQUILIBRIO TERRITORIAL EN LOS DISTRITOS DEL SUR MADRILEÑO

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VUPACI: ¿Están los niños en situación de vulnerabilidad?

VUPACI: ¿Están los niños en situación de vulnerabilidad?

España vuelve a ser protagonista dentro del conjunto europeo, no solo en la tendencia de la pobreza infantil sino también en la juvenil. Lo más llamativo de este ranking es que a pesar de que éramos uno de los países con niveles más bajos que los países vecinos, hemos alcanzado uno de los niveles más altos. Actualmente las palabras pobreza y exclusión están a la orden del día, pero no solo porque afecte a los grupos de edad más jóvenes, sino que también repercute al resto, como la tercera edad.

Un artículo de Irene Lebrusán Murillo

(Artículo originalmente publicado en:http://agendapublica.elperiodico.com)

 

UN SISTEMA PROTECTOR DESIGUAL: POBREZA COMPARADA EN MAYORES Y NIÑOS

 

Hace unos días EAPN España constataba que más de 123 millones de personas viven en riesgo de pobreza o exclusión en Europa. Lo elevado de las cifras y su terrible significado me hicieron recordar a un profesor de psicología social que nos contaba que cuando el riesgo, y especialmente la cantidad de afectados, resultaban muy elevados, las personas tendían a minimizar su importancia, no asumiéndolo como real. Y más aún, imagino, cuando sucede en  “ese ente” que es Europa.

Pero si Europa parece lejana, o las cifras hacen que se pierda el sentido y que no parezca “real”, concretemos esta cuestión en España, donde 1 de cada 3 personas vive en riesgo de exclusión o pobreza. Estas proporciones ponen de manifiesto que el sistema de bienestar (o sistemas) no disponen de mecanismos suficientes para proteger y garantizar la calidad de vida de sus ciudadanos, ni en España ni en Europa.

Recuerdo también un artículo, publicado hace algunos años por Eurostat, que señalaba que “la forma más efectiva de salir de la pobreza es a través del mercado laboral”. Y así, con esa afirmación, exculpatoria de las negligencias de los sistemas de protección, se quedaban tan anchos. Parecían no contemplar siquiera la realidad de determinados grupos de población que quedan, por motivos diversos, excluidos del mercado laboral. Incluso sin discutir sobre cuestiones relativas a la desigualdad social y de oportunidades, ¿qué sucede con aquellos que no pueden trabajar por motivos de edad?

Esta cuestión y el reparto de la pobreza entre los grupos de edad que quedan fuera del “supuesto amparo” del mercado laboral son los objetos centrales de un trabajo de Juan J. Fernández para el Observatorio de la Caixa. Concretamente, el autor compara la situación de pobreza entre aquellos que ya han dejado el mercado laboral (vejez) y quienes aún no han entrado en el mismo (niños y jóvenes que aun queriendo, no consiguen comenzar su carrera laboral).

Fernández examina la equidad de la protección social de estos grupos dependientes económicamente y cómo ha evolucionado su pobreza comparada. Su análisis señala que, mientras que los mayores encuentran amparo bajo el sistema redistributivo, aumenta la desprotección de los grupos de la base de la pirámide. Esto habría generado no solo una diferenciación intergeneracional, sino que confirmaría para España la realidad que señalaban Unicef o autores como Portillo para países muy lejanos de la Unión Europea, en la que la mayoría de los niños son pobres y la mayoría de los pobres son niños.


Extraído de Fernández (2017).


Ciertamente, el sistema de protección social no está diseñado para proteger a todos los grupos etarios de la misma manera. El inicio de la protección social en España fue lento, costoso y se centró en la pobreza que en ese momento resultaba más persistente: la de la vejez.

La lentitud del sistema de protección para implementar políticas de redistribución adecuadas vuelve a manifestarse en la actualidad, cuando son otros grupos los que están en riesgo. El sistema no es capaz de adecuarse al cambio de signo económico que ya antes de la crisis se manifestaba, y se muestra carente de políticas eficaces o formas de intervención que palien la pobreza infantil y juvenil.

Los avances (conseguidos no hace tanto) en la protección de la vejez contrastan así con la inexistencia de mecanismos que aseguren unos mínimos de calidad de vida en otras edades. Esto implica, por tanto, una quiebra del principio de justicia intergeneracional, según el que los distintos grupos de edad deben gozar de niveles similares de bienestar.

Este incumplimiento no se produce solo en España, sino que los vecinos europeos también registran una preocupante desprotección de las edades más jóvenes.


Extraído de Fernández (2016).


Aun así, España vuelve a destacar negativamente en el conjunto europeo: no solo la tendencia en la pobreza juvenil e infantil es ascendente (como en Francia o Grecia), sino que, comparativamente, registramos los aumentos más elevados en ambos ratios. Lo preocupante en España no es la propia desigualdad entre las edades, sino el rápido aumento de la misma, y específicamente el pico que se contempla tras 2011, presumiblemente cuando las prestaciones por desempleo finalizan o caen a mínimos para muchas familias. Lo escandaloso de todo esto es que, partiendo de unos niveles muchos más bajos que sus vecinos, al final de la serie España alcanza los niveles más elevados. Tampoco consigue remontar realmente en los años más recientes.

Pero hay que leer más allá cuando hablamos de una exclusión que se ceba en la base de la pirámide. Cuando hablamos de la pobreza en estas edades estamos señalando dos cosas. Por un lado, ni el mercado laboral funciona para los más jóvenes (ya, ya, no es para los únicos para los que falla), ni el sistema de protección dispone alternativas redistributivas que palien el impacto que esto tiene. Y por otro, pone de relieve que carecemos de políticas familiares con las que enfrentar esta situación, o siquiera de un sistema de cobertura específico para proteger a la infancia de la exclusión social.

Pero que no nos confundan estos datos. La mayor pobreza y exclusión de los niños y jóvenes no implica riqueza en la tercera edad, ni siquiera que no exista exclusión social entre los mayores de 65 años, y especialmente entre los (y sobre todo las) más mayores dentro del grupo de la vejez. Lo que los datos ponen de manifiesto es la ineficacia del sistema de bienestar para proteger a las familias, a las que no proporciona los mecanismos suficientes para cubrir las necesidades de los más jóvenes. 

En cualquier caso, tanto España como Europa muestran sin duda un panorama de futuro nada apetecible. Este es otro aspecto sobre el que es necesario reflexionar: esos jóvenes, que hoy se enfrentan a difíciles comienzos de sus carreras laborales, se harán viejos algún día y su derecho a la protección dependerá de sus historiales de cotización. Entonces será cuando realmente podamos comprobar el daño que ha hecho la crisis y el funcionamiento de un sistema de protección que, aunque hoy protege en mayor medida a los mayores, plantea recortes. Esperemos que la mejora de los ratios en el futuro se produzca por un aumento de protección a los niños y jóvenes, y no debido a recortes sobre los futuros viejos.

Artículo realizado con la colaboración del Observatorio Social de “la Caixa”

Dejamos el enlace directo al artículo en el siguiente link:
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VUPACI participa en el Dossier Políticas de Género y Calidad de Vida en la Ciudad

VUPACI participa en el Dossier Políticas de Género y Calidad de Vida en la Ciudad

Publicación del Dossier de Políticas de Genero y Calidad de vida en la ciudad en la plataforma de Fuhem Ecosocial

 

¿Que es Fuhem ecosocial?

FUHEM Ecosocial es un espacio de reflexión, encuentro y debate que analiza las tendencias y los cambios profundos que configuran nuestro tiempo desde una perspectiva crítica y transdisciplinar.

El área ecosocial fue creada por FUHEM en 1984 y se dedicó en sus inicios al análisis de la amenaza que suponía la Guerra Fría. Con el paso de los años, ha abordado la globalización, el sistema multilateral, los derechos humanos, la ecología, las migraciones, las identidades y la educación para la paz y el desarrollo.

Atento a cuestiones emergentes, a partir de 2007, el área reorienta su mirada con un enfoque ecosocial que vincula las relaciones del ser humano con su entorno social y natural. A partir de tres de los grandes retos de la sociedad actual como son la sostenibilidad, la cohesión social y la calidad de la democracia, FUHEM Ecosocial establece sus temas centrales.

 

 

Sumario:

¿Feminización de la política local? Nuevo municipalismo e igualdadGemma Ubasart González.

La autora analiza en clave de género las prácticas del nuevo municipalismo en torno a tres ejes: la configuración de las candidaturas de las elecciones municipales, la elaboración de los programas electorales y el reparto de responsabilidades en el momento de entrar a gobernar. Todo ello permite perfilar cómo se está desarrollando la implantación de la perspectiva de género en el hacer diario de estas agrupaciones ciudadanas.

Diálogos entre el movimiento feminista y las políticas municipales de Madrid en tres actos, tres frentes y un final abiertoAlicia Rius.

Las políticas de igualdad en el municipio de Madrid han avanzado gracias a la toma de conciencia cada vez más profunda de las mujeres como sujetos de pleno derecho, las exigencias acerca de la igualdad real que diversas organizaciones feministas han articulado y la interlocución de estas con las administraciones públicas. Actualmente, nos encontramos ante un nuevo planteamiento estratégico en la elaboración de estas políticas que favorece, por un lado, la participación ciudadana en su diseño y que ayuda, por otro, a romper su confinamiento en un área municipal concreta.

Hacia una agenda feminista de los cuidadosChristel Keller Garganté.

Este artículo parte de los debates en torno a los cuidados y de la manifiesta necesidad de reorientar el modo en que estos se resuelven actualmente en nuestra sociedad. A partir de las propuestas de la economía feminista, se plantea el reto de desarrollar políticas para una organización social del cuidado basada en la justicia social y de género, que tengan en cuenta todos los actores implicados, incluyendo las iniciativas comunitarias y asumiendo sus limitaciones.

Repensar la ciudad desde la vulnerabilidad y la perspectiva de géneroMarta Domínguez Pérez.

Las visiones dominantes tienden a minimizar las perspectivas gestadas desde los márgenes, la del género, entre otras. Si el fin último de la sociedad es la calidad de vida para todxs, la ciudad neoliberal, generadora de desigualdad y segregación, dificulta la consecución de este fin. Así, la ciudad neoliberal se contrapone a la del “derecho a la ciudad”, que aboga por una ciudad inclusiva. La propuesta desde la perspectiva de género abre nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida de forma amplia. En este sentido, el artículo destaca las áreas prioritarias donde incidir para conseguir una ciudad inclusiva.

Acceso al texto completo en pdf: Dossier Políticas de Género y Calidad de Vida en la Ciudad.

 

 

Dejamos el enlace directo en el siguiente Link:

Dossier Políticas de Género y Calidad de Vida en la Ciudad

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Del espacio público y su significado en la ciudad

Del espacio público y su significado en la ciudad

(Artículo originalmente publicado en http://ssociologos.com/)

Por Marta Domínguez Pérez

La ciudad no es solo un espacio físico, un conjunto de edificios, de estructuras, de sistemas, etc.; es un también un espacio relacional y así, cultural y simbólico. Consiguientemente la esencia de la ciudad es el encuentro entre los diversos y diferentes; las relaciones entre ellos para constituir órdenes nuevos y diferentes, dinámicos. Ordenes que surgen del encuentro y la interacción entre diferentes.

Además y desde otra perspectiva, puede decirse que la ciudad es por un lado un conjunto estructural de grandes estructuras y sistemas, lo supralocal; y que, por otro, estos sistemas se ven reflejados en el espacio de lo micro, de lo local. Así el espacio público es el espacio local donde se plasman y ven reflejadas esas macroestructuras que constituyen las ciudades. Como en la teoría de fractales, se reproduce en el nivel micro lo que aparece en el nivel macro.

Según estos dos supuestos, puede entenderse que el espacio público en la ciudad es el espacio de lo micro donde podemos ver reflejadas las estructuras macro, y no un espacio físico solamente sino un espacio público en el más amplio sentido de la palabra, un espacio político también. De este modo, para Bohigas, el espacio público es en definitiva, la ciudad (Bohigas 2004).  Es, en definitiva, un indicador de calidad urbana (Borja&Muxi 2000), una especie de termómetro de las ciudades y su salud.   Como señalan Borja y Muxi, el espacio público es el espacio de la representación, en el que la sociedad se hace visible, el espacio donde se materializan las relaciones sociales. Es el espacio de expresión colectiva, de la vida comunitaria, del encuentro y del intercambio cotidianos (Borja y Muxi 2000).  Así en la medida en que las ciudades estén segregadas en sus espacios, redes, sus relaciones, etc.  , el espacio público será más o menos rico y espacio de encuentro o desencuentro, aislamiento. Para Bellet Sanfeliu (2010), sería “el espacio de lo común, de la cultura y política común, espacio del interés general o donde se sucede y expresa (se hace público) aquello que debería interesar a todos.”

El espacio público es un “espacio de socialidad problemática donde deben coexistir todo un mundo de extraños” (Lofland 1973).  Sus características inherentes son así el encuentro y la multiplicidad de usos. (salcedo hansen 2002).  Por tanto, en la medida en que sean espacios donde no hay encuentro entre diferentes sino entre iguales, o no haya encuentro, o bien haya monofuncionalidad, esto es, no haya diversidad de usos; en esa medida, el espacio público será menos rico y la ciudad será menos ciudad.

Así el espacio público  tiende en principio y en esencia hacia la mezcla social, esto es, que hace de su uso un derecho ciudadano de primer orden, y debe garantizar en términos de igualdad, la apropiación por parte de diferentes colectivos sociales y culturales, de género y edad.  (Borja y Muxi 2000).  Todos tienen derecho al uso del espacio público, a su apropiación y presencia en él.  Y es que el derecho a éste es, en última instancia, el derecho a ejercer como ciudadano que tienen todos los que viven y que quieren vivir en las ciudades (Borja y Muxi 2000).  Por ello es un concepto ligado al de ciudadanía y derecho a la ciudad de Lefèbvre.  Es el principal espacio politico de la ciudad (Bellet Sanfeliu 2010).  Es en definitiva, el derecho a la centralidad accesible y simbólica, a sentirse orgullosos del lugar en el que se vive y a ser reconocidos por los otros, a la visibilidad y a la identidad, además el disponer de equipamientos y espacios públicos cercanos, es una condición de ciudadanía(Borja y Muxi 2000) que se hace posible desde la accesibilidad.  Puede decirse que todos tienen acceso a éste sin discriminación por razón de origen económico, social, género, edad, etnia, etc.

De este modo, las dinámicas privatizadoras del espacio público serían la negación de la ciudad por cuanto seleccionan a sus usuarios, a los ciudadanos que pueden tener acceso al mismo y discriminando entre los ciudadanos por razón de capacidad económica. Así, por ejemplo, cuando se habla de la implantación de terrazas en los espacios públicos “para animarlos”, “para dinamizarlos”, “para regenerarlos” no se está abriendo el uso del espacio público a todos los ciudadanos, sino entregándolos al uso de unos cuantos, los de mayor capacidad económica, excluyendo a los que “afean” con su presencia el disfrute de este espacio.  De manera similar, cuando se habilitan espacios públicos en determinadas áreas residenciales como los centros comerciales donde el acceso es dificultoso y privativo, en lugar de las tradicionales plazas públicas, estamos atendiendo a una lógica parecida.  También, los equipamientos o clubes de uso privado segregan a sus usuarios por su capacidad económica y así seleccionan a su público excluyendo a otros de su uso.  (Bellet Sanfeliu 2010).  Por último, es “el escenario de las manifestaciones del poder pero también de la expresión y manifestación ciudadana con muestras de apoyo o rechazo contra aquello que se establece o acontece. Espacio reivindicativo y de la manifestación pública por excelencia” (Bellet Sanfeliu 2010) por lo que todo intento de normativizarlo desde el poder (prohibir las manifestaciones, regular sus espacios ocupados,etc), restringe la potencialidad de la expresión libre de la ciudadanía y la estrangula.La ciudad dibuja sus espacios para permitirles su uso a unos cuantos excluyendo de ellos a otros.   De este modo, las dinámicas privatizadoras (Sennett, 1978; Arendt, 1993) y normativizadoras de la ciudad irían en contra de la consolidación y expansión del espacio público.

Consiguientemente, la ciudad, puede hacer del espacio público un lugar de encuentro para todos, de intercambio, ser la esencia de la ciudad; o bien, al seleccionar, puede hacer que el espacio publico sea el lugar de encuentro para algunos, no todos, excluyendo del mismo a sectores no deseables que se ven privados de encontrarse y por tanto de construir redes y relaciones entre ellos que podrían permitir la construcción de universos relacionales, culturales y simbólicos que permitan su emergencia.
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Bibliografia de referencia
Arendt, H (1993), La condición humana, Ed. Paidós, Madrid
Bellet Sanfeliu, C. (2010)Reflexiones sobre el espacio publico. El caso de las ciudades intermedias.
Bohigas O (2004). Contra la incontinència urbana. Reconsideració moral de l’arquitectura i la ciutat. Barcelona: Diputació de Barcelona, 2004
Borja, J (2003), La ciudad conquistada, Madrid, Alianza Ensayo
Borja J  y Muxí Z(2000) El espacio público, ciudad y ciudadanía. Barcelona, 2000.
Lofland, L (1973), “A world of strangers. Order and action in urban public space, Prospect Heights (USA), Waveland Press
Sennett, R. (1972), The fall of public man, Norton Home. Traducción al castellano en Peninsula, 1978.
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