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VUPACI – el sur de Madrid y la resiliencia social, la capacidad de organización y crear redes de apoyo social.

VUPACI – el sur de Madrid y la resiliencia social, la capacidad de organización y crear redes de apoyo social.

Asamblea por los Barrios del Sur

un río de propuestas por un plan estratégico para el sur de la ciudad de Madrid

El pasado Sábado 16 de Junio, tuvo lugar la asamblea por los barrios del sur, donde las entidades y los ciudadanos participantes se reunión comprometidos con estos barrios, concretamente con los correspondientes a los distritos de Puente de Vallecas, Usera, Villaverde y Villa de Vallecas. Se constituyeron como un colectivo civil de acción política, en donde se apoyaban en un estudio diagnostico de la situación social, económica, demográfica y urbanística para pronunciar la desigualdad que mantienen con respecto a otros barrios de madrid.

Para ver el diptico de información, pulse para descargarlo:

Asamblea por los barrios del sur

 


Algunos enlaces a noticias sobre este tema:

El Sur se une contra la desigualdad

Un articulo de MDO

(Artículo originalmente publicado en: https://www.madridiario.es)

La desigualdad, en datos

Las asociaciones han elaborado un informe donde quedan reflejados los preocupantes datos que distinguen el sur del norte. Los mayores niveles de empobrecimiento de la ciudad se sitúan en Usera, Puente de Vallecas y Villaverde. Mientras que la renta media anual en Madrid está en 40.440 euros, en Usera cae a los 24.059 euros y en Vallecas a 23.405, poco más de la mitad de la media municipal.

Las pensiones también son otra variable analizada, y es que mientras que la media en Madrid está en 858,8 euros, en Usera los pensionistas cobran 700,5 y en Vallecas tan solo 671 euros mensuales.

Desde la Asamblea, reclaman un Proyecto de Sur que “contemple y dote de elementos de recomposición territorial en tres dimensiones: la necesidad de un Plan Estratégico, la revisión de estructuras y la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid“.

Acceso al enlace:

El Sur se une contra la desigualdad

 

El Detroit madrileño alza su voz para demandar un “plan estratégico de los barrios del Sur”

Un artículo de FRAVM

(Artículo originalmente publicado en: https://aavvmadrid.org)

Las dos últimas crisis económicas no han hecho otra cosa que ensanchar la profunda fractura histórica entre el llamado cinturón obrero de la capital y los distritos del centro y el norte de la ciudad. En Villaverde, Usera, Carabanchel, San Blas, Vicálvaro, Puente y Villa de Vallecas el desmantelamiento industrial y el goteo incesante de cierres de empresas ha generado no solo la pérdida de miles de puestos de trabajo sino también de cualquier expectativa de futuro. Para hacer frente a esta grave situación, 23 colectivos vecinales se han unido en la llamada Asamblea por los Barrios del Sur, que el sábado 16 de junio se dará a conocer en unas jornadas de debate en la Caja Mágica en la que pretende recoger propuestas para mejorar esta castigada zona de la capital.

Acceso al enlace:

El Detroit madrileño

Acceso al Documentos:

POR EL REEQUILIBRIO TERRITORIAL EN LOS DISTRITOS DEL SUR MADRILEÑO

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(VUPACI) Los espacios urbanos se pueden reconquistar

(VUPACI) Los espacios urbanos se pueden reconquistar

Antes la vida la hacíamos en la calle”, está junto a muchas más expresiones similares parece que se han quedado en la época de nuestros abuelos. No obstante, en la actualidad, esta dinámica se está transformando, dando lugar a un mayor disfrute por parte de más colectivos de las zonas verde y urbanas. La existencia de estas zonas verdes contribuye a la creación de la identidad con el barrio, ya que forma parte de los elementos que tenga este, introduciendo y beneficiando lo vínculos sociales entre sus vecinos en espacios naturales.

 

 

(Articulo originalmente publicado en https://elpais.com)

Por Ana Camarero 

“Las familias reconquistan los parques urbanos”

Una peculiaridad que ha diferenciado a lo largo de los siglos la cultura mediterránea, de la que formamos parte, de otras es el uso que sus habitantes hacían de las plazas o los parques de las ciudades para divertirse, establecer nuevas amistades o simplemente disfrutar del entorno. Quién no ha oído decir a nuestros abuelos, “antes la vida la hacíamos en la calle”. Sin embargo, en los últimos años, el desarrollo de un nuevo modelo urbanístico en el que se fomentó la construcción de edificios de viviendas con grandes patios interiores o de viviendas unifamiliares alejó a las familias de estas zonas de esparcimiento. Los parques y zonas verdes dejaron de ser sitios donde poder encontrarse con el “otro”.

Esta tendencia parece que está cambiando y cada vez son más las personas que disfrutan de los parques y zonas verdes urbanas de manera colectiva. Es habitual ver a un conjunto de personas mayores paseando a buen ritmo por sus caminos, familias celebrando los cumpleaños de alguno de sus miembros, grupos de jóvenes reunidos escuchando música, grupos de personas practicando deportes como el running, taichi o pilates, grupos de mamás intercambiando experiencias de su recién estrenada maternidad, o a un creciente número de dueños de perros que en ocasiones ocupan importantes zonas, llevando, a veces, a conflictos de uso con otros usuarios.

Nuria Bautista, consejera técnica de la Dirección General de Agua y Zonas Verdes del Ayuntamiento de Madrid, apunta que ““los parques siempre han sido punto de encuentro, ocio y esparcimiento para los ciudadanos, y esa es su función, además de mejorar la biodiversidad y la calidad de vida de una ciudad. Hace ya tiempo que se vienen utilizando como lugares para celebrar reuniones con familiares y amigos”.

Según apuntan los expertos, la existencia de zonas verdes y parques urbanos es un factor de suma importancia en la calidad de vida de las ciudades, entendida como una combinación de las condiciones del medio ambiente – calidad del aire y del agua, nivel de ruido, tipo de vivienda o accesibilidad- y de los niveles de bienestar alcanzados en algunos atributos intrínsecos de la persona –salud, educación, etc.-. La existencia de áreas verdes tiene efectos positivos sobre la conciencia ambiental de la población además de ser un elemento de identificación de los residentes de un barrio con sus espacios públicos, favoreciendo la construcción de valores comunes y creando vínculos sociales entre los ciudadanos. Una circunstancia, esta última, que según algunos estudios, solo tiene éxito si la comunidad se ve implicada en la participación, uso, disfrute y creación de estos espacios naturales.

Marta Domínguez Pérez, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y presidenta del Comité de Sociología Urbana de la Federación Española de Sociología, describe cuáles son actualmente las tendencias del uso de las zonas verdes por parte de los distintos modelos de sociedad. Según Domínguez, en el caso de las ciudades neoliberales, “los modelos desarrollados han favorecido un repliegue social, fomentado el individualismo, la pérdida del sentido de la calle como espacio de encuentro, y mostrando al otro, al diferente, como aquella persona del que hay que defenderse. Además, se ha favorecido la privatización del espacio público, de la vida social y el individualismo como forma de vida. Como exponente diferenciador de este tipo de modelos de sociedad está el desarrollo de las periferias urbanas”. Un modelo que difiere del desarrollado en países del sur de Europa (Grecia, Italia, España y Portugal), en los que, según Domínguez, “el carácter social de sus gentes, favorecido por el clima y el familismo, genera diferentes manera de disfrutar de parques y zonas verdes”.

Domínguez enumera varios motivos que han desencadenado este nuevo acercamiento de la población al uso de los parques en nuestras ciudades. En primer lugar, motivos económicos; la llegada de inmigrantes y el incremento de las desigualdades han propiciado un mayor interés por los espacios públicos donde no hay que pagar, asociado a la crisis económica y al hacinamiento, que en muchas ocasiones viven en sus propias casas, incurriendo en muchas ocasiones en el monopolio de estos espacios públicos. Según Domínguez, “en la actualidad, en los colegios, para evitar segregación y exclusión de niños en cumpleaños, se tiende a integrar a todos en la celebración de cumpleaños. Este tipo de eventos celebrados en espacios privados resultan muy caros y no hay economía que lo soporte. Además, estas zonas ofrecen menús poco saludables y actividades que aportan poco y que se disfrutan en espacios pequeños y agobiantes en los que estás obligado a compartir con otros niños que cumplen también años. Sin embargo, también proliferan ofertas más exclusivas de cumpleaños que se desarrollan en espacios privados, lo que ocasiona, una tendencia a la dualidad”. En relación con los jóvenes, Domínguez apunta que parte de la población juvenil ha recuperado los parques ante la crisis económica y la falta de alternativas al ocio, “frente a la oferta exclusiva de la que disfrutan las élites”.

En segundo lugar; los motivos ideológicos de la búsqueda de lo público, de espacios abiertos que faciliten la inclusión. En opinión de Domínguez, este tipo de espacios “favorecen la socialización, la apertura al otro, estimula la mezcla social, no mediatizada por la accesibilidad económica. A esto se une, el acercamiento con el medio ambiente, que está favorecido por el clima”.

La idea es que estamos volviendo al urbanismo tradicional preocupado por los servicios sociales, los equipamientos y la recuperación de las relaciones personales entre los ciudadanos. En este sentido, Domínguez explica que “las nuevas tendencias en Europa se dirigen hacia la recuperación de espacios, plazas o calles, la peatonalización de las calles o la creación de nuevas zonas verdes. En el sur, es un valor diferencial que hay que poner de manifiesto. Lo que buscan en el mundo y en Europa, aquí ya lo tenemos. Por ello, es importante que lo cultivemos, cuidemos y preservemos. El espacio público es un lugar de encuentro y la esencia de la ciudad frente a la separación, la segregación o la exclusión”.

Espacios públicos, creados para el disfrute de grandes y pequeños, que debemos respetar. Nuria Bautista señala que “no hay que olvidar que es responsabilidad de todos mantener los parques en perfecto estado, que no se puede tirar basura al suelo, arrancar o pisar las plantas, molestar a los animales, tirar colillas encendidas o apagadas, hacer fuego o llevar cocinas para preparar la comida. También es obligación de cualquier usuario de una zona verde recoger los excrementos de las mascotas, no hacer excesivo ruido, para no molestar a otros ciudadanos que tienen el mismo derecho a disfrutar de los parques, ni practicar juegos o deportes en zonas no acotadas para los mismos”. Normas de convivencia que debemos tener en cuenta para seguir disfrutando de los parques y jardines que tenemos en las ciudades.

 

Dejamos el enlace directo al artículo en el siguiente link:

Las familias reconquistan los parques urbanos

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Del espacio público y su significado en la ciudad

Del espacio público y su significado en la ciudad

(Artículo originalmente publicado en http://ssociologos.com/)

Por Marta Domínguez Pérez

La ciudad no es solo un espacio físico, un conjunto de edificios, de estructuras, de sistemas, etc.; es un también un espacio relacional y así, cultural y simbólico. Consiguientemente la esencia de la ciudad es el encuentro entre los diversos y diferentes; las relaciones entre ellos para constituir órdenes nuevos y diferentes, dinámicos. Ordenes que surgen del encuentro y la interacción entre diferentes.

Además y desde otra perspectiva, puede decirse que la ciudad es por un lado un conjunto estructural de grandes estructuras y sistemas, lo supralocal; y que, por otro, estos sistemas se ven reflejados en el espacio de lo micro, de lo local. Así el espacio público es el espacio local donde se plasman y ven reflejadas esas macroestructuras que constituyen las ciudades. Como en la teoría de fractales, se reproduce en el nivel micro lo que aparece en el nivel macro.

Según estos dos supuestos, puede entenderse que el espacio público en la ciudad es el espacio de lo micro donde podemos ver reflejadas las estructuras macro, y no un espacio físico solamente sino un espacio público en el más amplio sentido de la palabra, un espacio político también. De este modo, para Bohigas, el espacio público es en definitiva, la ciudad (Bohigas 2004).  Es, en definitiva, un indicador de calidad urbana (Borja&Muxi 2000), una especie de termómetro de las ciudades y su salud.   Como señalan Borja y Muxi, el espacio público es el espacio de la representación, en el que la sociedad se hace visible, el espacio donde se materializan las relaciones sociales. Es el espacio de expresión colectiva, de la vida comunitaria, del encuentro y del intercambio cotidianos (Borja y Muxi 2000).  Así en la medida en que las ciudades estén segregadas en sus espacios, redes, sus relaciones, etc.  , el espacio público será más o menos rico y espacio de encuentro o desencuentro, aislamiento. Para Bellet Sanfeliu (2010), sería “el espacio de lo común, de la cultura y política común, espacio del interés general o donde se sucede y expresa (se hace público) aquello que debería interesar a todos.”

El espacio público es un “espacio de socialidad problemática donde deben coexistir todo un mundo de extraños” (Lofland 1973).  Sus características inherentes son así el encuentro y la multiplicidad de usos. (salcedo hansen 2002).  Por tanto, en la medida en que sean espacios donde no hay encuentro entre diferentes sino entre iguales, o no haya encuentro, o bien haya monofuncionalidad, esto es, no haya diversidad de usos; en esa medida, el espacio público será menos rico y la ciudad será menos ciudad.

Así el espacio público  tiende en principio y en esencia hacia la mezcla social, esto es, que hace de su uso un derecho ciudadano de primer orden, y debe garantizar en términos de igualdad, la apropiación por parte de diferentes colectivos sociales y culturales, de género y edad.  (Borja y Muxi 2000).  Todos tienen derecho al uso del espacio público, a su apropiación y presencia en él.  Y es que el derecho a éste es, en última instancia, el derecho a ejercer como ciudadano que tienen todos los que viven y que quieren vivir en las ciudades (Borja y Muxi 2000).  Por ello es un concepto ligado al de ciudadanía y derecho a la ciudad de Lefèbvre.  Es el principal espacio politico de la ciudad (Bellet Sanfeliu 2010).  Es en definitiva, el derecho a la centralidad accesible y simbólica, a sentirse orgullosos del lugar en el que se vive y a ser reconocidos por los otros, a la visibilidad y a la identidad, además el disponer de equipamientos y espacios públicos cercanos, es una condición de ciudadanía(Borja y Muxi 2000) que se hace posible desde la accesibilidad.  Puede decirse que todos tienen acceso a éste sin discriminación por razón de origen económico, social, género, edad, etnia, etc.

De este modo, las dinámicas privatizadoras del espacio público serían la negación de la ciudad por cuanto seleccionan a sus usuarios, a los ciudadanos que pueden tener acceso al mismo y discriminando entre los ciudadanos por razón de capacidad económica. Así, por ejemplo, cuando se habla de la implantación de terrazas en los espacios públicos “para animarlos”, “para dinamizarlos”, “para regenerarlos” no se está abriendo el uso del espacio público a todos los ciudadanos, sino entregándolos al uso de unos cuantos, los de mayor capacidad económica, excluyendo a los que “afean” con su presencia el disfrute de este espacio.  De manera similar, cuando se habilitan espacios públicos en determinadas áreas residenciales como los centros comerciales donde el acceso es dificultoso y privativo, en lugar de las tradicionales plazas públicas, estamos atendiendo a una lógica parecida.  También, los equipamientos o clubes de uso privado segregan a sus usuarios por su capacidad económica y así seleccionan a su público excluyendo a otros de su uso.  (Bellet Sanfeliu 2010).  Por último, es “el escenario de las manifestaciones del poder pero también de la expresión y manifestación ciudadana con muestras de apoyo o rechazo contra aquello que se establece o acontece. Espacio reivindicativo y de la manifestación pública por excelencia” (Bellet Sanfeliu 2010) por lo que todo intento de normativizarlo desde el poder (prohibir las manifestaciones, regular sus espacios ocupados,etc), restringe la potencialidad de la expresión libre de la ciudadanía y la estrangula.La ciudad dibuja sus espacios para permitirles su uso a unos cuantos excluyendo de ellos a otros.   De este modo, las dinámicas privatizadoras (Sennett, 1978; Arendt, 1993) y normativizadoras de la ciudad irían en contra de la consolidación y expansión del espacio público.

Consiguientemente, la ciudad, puede hacer del espacio público un lugar de encuentro para todos, de intercambio, ser la esencia de la ciudad; o bien, al seleccionar, puede hacer que el espacio publico sea el lugar de encuentro para algunos, no todos, excluyendo del mismo a sectores no deseables que se ven privados de encontrarse y por tanto de construir redes y relaciones entre ellos que podrían permitir la construcción de universos relacionales, culturales y simbólicos que permitan su emergencia.
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Bibliografia de referencia
Arendt, H (1993), La condición humana, Ed. Paidós, Madrid
Bellet Sanfeliu, C. (2010)Reflexiones sobre el espacio publico. El caso de las ciudades intermedias.
Bohigas O (2004). Contra la incontinència urbana. Reconsideració moral de l’arquitectura i la ciutat. Barcelona: Diputació de Barcelona, 2004
Borja, J (2003), La ciudad conquistada, Madrid, Alianza Ensayo
Borja J  y Muxí Z(2000) El espacio público, ciudad y ciudadanía. Barcelona, 2000.
Lofland, L (1973), “A world of strangers. Order and action in urban public space, Prospect Heights (USA), Waveland Press
Sennett, R. (1972), The fall of public man, Norton Home. Traducción al castellano en Peninsula, 1978.
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