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VUPACI: “Los olvidados de Madrid”

Dentro de la Comunidad de Madrid, el 46% de los hogares tienen dificultades para llegar a final de mes. Dato que supone casi un 50% de la población roza la desigualdad según datos del INE, e incluso un 34% de las familias no podrían hacer frente a gastos imprevistos. De ese total un 17% se encuentra en riesgo real de pobreza, y un 8% no podría tener recursos para afrontar el invierno.
(Articulo originalmente publicado en https://elpais.com)
Por: Juan José Mateo y Luca Costantini

 Ana, Carlos, Sara y Ryan tienen historias muy diferentes, pero en ellas hay elementos en común. Son todos vecinos del distrito de Vicálvaro, una zona donde la esperanza de vida media es dos años inferior a la de otros distritos del norte, como Barajas o Chamartín. Vicálvaro también tiene el mayor porcentaje de parados sin prestación social de la capital, y el relato de estos vecinos revela que las dificultades económicas marcan a fuego la calidad de su vida. El paro, los números rojos, la enfermedad, el hambre, la posibilidad de perder su hogar y el miedo al futuro alimentan sus preocupaciones.

“Hemos llegado a añadir agua a la leche para darle de comer a nuestros hijos”, lamentan Ryan y Sara, que tienen tres niños pequeños. Llegaron a Madrid desde Marruecos hace 16 años y vivieron un desahucio hace dos. Ahora residen en un piso protegido, pero con miedo a perderlo cada tres meses.

“En invierno llegamos a tener encendida la calefacción una vez a la semana. Solo un ratito, porque se dispara la factura”, tercia Carlos, que trabajó durante años en el sector de la seguridad, está en paro, y ahora vive con su madre.

“Sin trabajo tienes que ahorrar en todo: comprar menos frutas y menos carne, y las ayudas no son suficientes (para compensarlo)”, remata Ana. “Cada año mejoran las calles del distrito, pero tienen que mejorar la vida de las personas. ¿Qué me importa a mí si las aceras son más anchas o no?”, lamenta esta vecina de Vicálvaro “de toda la vida”, que vive con 500 euros al mes.

Todos tienen palabras duras para el Ayuntamiento de la capital y para el Gobierno de la Comunidad. Y todos prefieren usar nombres ficticios por miedo a las supuestas “represalias” de los servicios sociales. De ellos dependen para cobrar la renta mínima de inserción, una ayuda de entre 400 y 700 euros mensuales, en función del tamaño de la familia, de la que se benefician 25.859 personas. Ana dice que un error administrativo le costó no percibirla durante dos meses. Estuvo a punto de perder el piso, todo su presente y gran parte de su futuro. “¿Qué quieren, que vaya a robar?”, se pregunta.

Frontera geográfica y vital

Ese interrogante resume la desesperación de una parte de la población madrileña, a la que no ha llegado la bonanza de la que disfruta el resto. En 2017, la Comunidad registró el mejor PIB por habitante de España: 33.809 euros, una cifra 35,2% superior a la media, que fue de 24.999 euros. Madrid también está por debajo de la media nacional en casi todos los indicadores que alertan a los gestores sobre la pobreza y las dificultades de sus ciudadanos. Y en ninguna otra región de Europa se vive tanto tiempo (85,2 años, según Eurostat) como en esta.

Sin embargo, una frontera invisible recorre la Comunidad, separando a los ciudadanos. A veces es geográfica: el norte rico frente al sur pobre. En ocasiones es de infraestructuras, servicios e ingresos: dependiendo del barrio de la capital en el que uno viva, puede llegar a morirse hasta tres años antes que en las zonas mejor dotadas. Siempre es dramática: en una región boyante, que lidera la economía española y la inversión extranjera, se multiplican los proyectos vitales cancelados por la falta de recursos.

“En la capital, hay unas diferencias brutales. Y en la Comunidad de Madrid no tiene nada que ver el norte con el sur”, fotografía Eva López Simón, de UGT. “Es el nivel económico, el educativo, la alimentación, el estilo de vida saludable, la sanidad”, razona para explicar el 20,6% de tasa de riesgo de pobreza o exclusión que registra la región, donde el 21,4% de las personas no puede permitirse ir de vacaciones una vez al año y el 7% se ha retrasado en algún momento en el pago de la hipoteca o la cuota de la comunidad de vecinos. “Al final, es un tema económico y laboral: zona con mucho paro y zona con nivel económico más alto”.

“Los barrios del sur son bastante más vulnerables que los del norte”, coinciden sobre la capital los profesores Roberto Losada y Rubén Sánchez Medero, de la Universidad Carlos III, que analizan el desequilibrio territorial a través de la inteligencia artificial. “Los factores más determinantes son la renta media del hogar y la tasa media de paro entre los mayores de 45 años”.

La Comunidad y el Ayuntamiento

Para combatir esas desigualdades, la Comunidad ha incrementado el presupuesto de políticas sociales un 26% en lo que va de legislatura, alcanzando los 1.729 millones. La Administración destina 120 millones a becas y ayudas al estudio; más de 33 a convenios con las entidades locales que se encargan de la atención social primaria; y otros 30 a financiar proyectos de acogida e integración de 151.117 personas en situaciones de vulnerabilidad.

“El Gobierno de la Comunidad combate la pobreza y la exclusión social promoviendo las condiciones económicas necesarias para que se generen más oportunidades de trabajo; protegiendo el acceso y la calidad de los servicios públicos esenciales, la educación y la sanidad; y estableciendo mecanismos de protección social”, argumenta un portavoz regional, que recuerda que el Ejecutivo de Ángel Garrido ha entregado 2.400 viviendas sociales en lo que va de legislatura, que ha impulsado un bono social para rebajar el recibo del agua a quienes cobren una pensión de viudedad inferior a los 1.000 euros, y que ha promovido un programa de reducción de rentas de alquiler social del que se benefician 8.000 familias al año.

El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, asegura que durante este mandato ha presupuestado un 24% más de fondos para los distritos vulnerables que hace cuatro años, aunque la oposición habla de baja ejecución del gasto. Asimismo, el equipo de Manuela Carmena subraya la puesta en marcha de políticas de reequilibrio territorial y los nuevos programas de cuidado, como la creación de los equipos de actuación distrital, que se consolidarán: “Tenemos en Usera, Villaverde, Carabanchel, Latina, Vicálvaro, Moratalaz, Retiro, Ciudad Lineal, Barajas y San Blas- Canillejas, y en Vallecas tienen el Vallecas Labora. Reforzaremos la presencia en estos distritos vulnerables”, explican fuentes municipales.

Detrás de esos fríos datos hay personas. Hombres, mujeres, niños. Familias que dependen de la pensión de los abuelos para subsistir. Gente que no podría salir adelante sin las ayudas de la Administración. Afectados por la desigualdad con nombres y apellidos, como Julio.

“Hoy tenía que estar haciendo un curso como carretillero, de mozo de almacén. No pude ir porque no tengo dinero para coger el autobús”, cuenta este dominicano afincado en España desde hace más de un decenio. “No tengo con qué comprar el bono, mucho menos los 4 euros diarios que tenía que gastar durante un mes y medio para ir”, añade este peluquero residente en la capital. “Estamos viviendo mis dos hermanas, una sobrina y yo apeñaditos, porque el piso tiene dos habitaciones y hay que alquilar una” cuenta. “Hace mucho tiempo que no veo un filete. Y del pescado, la cabeza. Como arrocito. Alubia pinta. Cosas baratas de marca blanca para que rindan los cinco euros que podemos gastarnos. Lo importante es no dejarse morir de hambre”.


UN ALGORITMO PARA DETECTAR LA VULNERABILIDAD DE LOS BARRIOS

La vulnerabilidad de los barrios es algo que se puede medir de manera objetiva. De ello están convencidos los profesores Roberto Losada y Rubén Sánchez Medero, del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid, que han elaborado, gracias a expertos en Inteligencia Artificial del centro académico, un algoritmo para actualizar en tiempo real la situación económico y social de los barrios de la capital. Su trabajo se dirige al Ayuntamiento de la capital, con el que han firmado un contrato para el proyecto. “Su finalidad es igualar el desarrollo, para que la diferencia entre el peor y el mejor barrio sea la menor posible”, resumen en conversación con EL PAÍS.

El algoritmo combina las opiniones de varios expertos del sector (en el marco del llamado proceso de análisis jerárquico). De esta manera, espera lograr el mayor consenso posible sobre el cálculo de la desigualdad. Para ello usan indicadores como la renta media del hogar, la tasa media de paro, el crecimiento demográfico y la educación, entre otros. Estos “indicadores del grado de vulnerabilidad de los barrios” se actualizan automáticamente a través de los datos que posee el Consistorio capitalino.

Así, el sistema ordena en un listado en continua actualización cuáles son las zonas de Madrid que más sufren, y las que menos. Los barrios de San Diego, Entrevías, Numancia, Portazgo (Vallecas) y San Cristóbal (Villaverde) son, según el último muestreo, los peor parados de la capital. Los más desarrollados se encuentran en Moncloa-Aravaca, Chamartín y Salamanca. Aunque el algoritmo permite saber si hay zonas que empeoran sus condiciones. La Guindalera, por ejemplo, en el distrito de Salamanca, tiene niveles de vulnerabilidad mayores que los barrios colindantes.

Gracias a este análisis, el Ayuntamiento tiene un instrumento para comprender dónde invertir y en qué medida. El afán de los investigadores de la Carlos III es que esas inversiones municipales se moldeen sobre su ranking de vulnerabilidad. En 2017, tras firmar el acuerdo con esta Universidad, el Consistorio anunció la puesta en marcha de 74 millones de euros para reequilibrar el territorio. Una cifra cuestionada por la oposición, que alerta de la baja ejecución de dicho gasto.

El gobierno de Manuela Carmena,  no obstante, relanza. Fuentes municipales señalan que para 2018 el 63% del importe del Fondo de Reequilibrio Territorial se destinarán a actuaciones a desarrollar los ocho distritos considerados más vulnerables: Latina, Carabanchel, Usera, Puente de Vallecas, Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro y San Blas.

La importancia de estos distritos es también electoral. A pocos meses de las elecciones municipales de mayo, mucho se jugará en esos distritos. Se trata de zonas muy pobladas de Madrid, que en los últimos tres comicios decantaron su voto hacia el partido que luego ganó las elecciones. Así fue en las dos victorias de Alberto Ruiz-Gallardón, cuya formación, el PP, logró en esos barrios muy buenos resultados. Y en 2015, Ahora Madrid arrasó literalmente, haciendo suyo cada uno de los ocho distritos del sur más vulnerables. Confirmar esos datos en 2019 será clave para que Carmena revalide la alcaldía.

Dejamos el enlace directo al artículo en el siguiente link:

Desigualdad: los olvidados

 

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VUPACI – el sur de Madrid y la resiliencia social, la capacidad de organización y crear redes de apoyo social.

VUPACI – el sur de Madrid y la resiliencia social, la capacidad de organización y crear redes de apoyo social.

Asamblea por los Barrios del Sur

un río de propuestas por un plan estratégico para el sur de la ciudad de Madrid

El pasado Sábado 16 de Junio, tuvo lugar la asamblea por los barrios del sur, donde las entidades y los ciudadanos participantes se reunión comprometidos con estos barrios, concretamente con los correspondientes a los distritos de Puente de Vallecas, Usera, Villaverde y Villa de Vallecas. Se constituyeron como un colectivo civil de acción política, en donde se apoyaban en un estudio diagnostico de la situación social, económica, demográfica y urbanística para pronunciar la desigualdad que mantienen con respecto a otros barrios de madrid.

Para ver el diptico de información, pulse para descargarlo:

Asamblea por los barrios del sur

 


Algunos enlaces a noticias sobre este tema:

El Sur se une contra la desigualdad

Un articulo de MDO

(Artículo originalmente publicado en: https://www.madridiario.es)

La desigualdad, en datos

Las asociaciones han elaborado un informe donde quedan reflejados los preocupantes datos que distinguen el sur del norte. Los mayores niveles de empobrecimiento de la ciudad se sitúan en Usera, Puente de Vallecas y Villaverde. Mientras que la renta media anual en Madrid está en 40.440 euros, en Usera cae a los 24.059 euros y en Vallecas a 23.405, poco más de la mitad de la media municipal.

Las pensiones también son otra variable analizada, y es que mientras que la media en Madrid está en 858,8 euros, en Usera los pensionistas cobran 700,5 y en Vallecas tan solo 671 euros mensuales.

Desde la Asamblea, reclaman un Proyecto de Sur que “contemple y dote de elementos de recomposición territorial en tres dimensiones: la necesidad de un Plan Estratégico, la revisión de estructuras y la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid“.

Acceso al enlace:

El Sur se une contra la desigualdad

 

El Detroit madrileño alza su voz para demandar un “plan estratégico de los barrios del Sur”

Un artículo de FRAVM

(Artículo originalmente publicado en: https://aavvmadrid.org)

Las dos últimas crisis económicas no han hecho otra cosa que ensanchar la profunda fractura histórica entre el llamado cinturón obrero de la capital y los distritos del centro y el norte de la ciudad. En Villaverde, Usera, Carabanchel, San Blas, Vicálvaro, Puente y Villa de Vallecas el desmantelamiento industrial y el goteo incesante de cierres de empresas ha generado no solo la pérdida de miles de puestos de trabajo sino también de cualquier expectativa de futuro. Para hacer frente a esta grave situación, 23 colectivos vecinales se han unido en la llamada Asamblea por los Barrios del Sur, que el sábado 16 de junio se dará a conocer en unas jornadas de debate en la Caja Mágica en la que pretende recoger propuestas para mejorar esta castigada zona de la capital.

Acceso al enlace:

El Detroit madrileño

Acceso al Documentos:

POR EL REEQUILIBRIO TERRITORIAL EN LOS DISTRITOS DEL SUR MADRILEÑO

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VUPACI: Marta Domínguez habla de los niños en la ciudad.

VUPACI: Marta Domínguez habla de los niños en la ciudad.

 Cambios de ayer a hoy y diferencias por clases

A menudo los padres piensan que los hábitos de vida de sus hijos no son adecuados, que no les hacen felices o que las formas de vida de las generaciones anteriores permitían a los hijos crecer en un ambiente más saludable y menos hostil. Las gestión del tiempo y del uso de las nuevas tecnologías plantea nuevos retos familiares.

Al final del artículo proporcionamos el enlace directo al audio, sería seleccionar el programa 104 (su duración aprox. serían los primero 10 mins)

Mismos niños, nuevos juegos. ¿Menos saludables?

 (Articulo originalmente publicado en: www.efesalud.com)Por Ana Marcos González

La socióloga Marta Domínguez analiza esta nueva realidad y desmitifica algunas de las ideas más frecuentes sobre la infancia

Los tiempos cambian, y las personas se adaptan a la nueva realidad. Lo mismo ocurre con los niños. Según Marta Domínguez, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo de Sociología de la Infancia y la Adolescencia (GSIA), estas transformaciones afectan a todos los ámbitos.

“Han cambiado las ciudades, el hábitat donde viven, las formas de ir al colegio -antes se iba andando y ahora en coche-, el ocio… Todo es un nuevo marco que hace que las personas también hayan cambiado”. Sin embargo, una cosa queda clara: los niños siguen siendo niños, con las mismas características básicas a nivel de desarrollo, aprendizaje y evolución que antes.

Las tecnologías también han supuesto un paso de gigante en los últimos años. Lo abrumador de esta realidad ha preocupado a los padres. Un miedo a las redes que la socióloga considera excesivo. “Muchos padres siguen con la idea más antigua del contacto cara a cara y hay una cierta reticencia a decir que están enganchados al móvil“. Sin embargo, Marta Domínguez defiende que las relaciones cara a cara no han desaparecido, y les da una gran importancia.

Una cosa no suple la otra”. Ejemplifica, para demostrarlo, con el mundo empresarial: pese a que estamos más conectados globalmente, el cara a cara no se pierde. “Cada vez es más más importante el centro de las ciudades para que se reúnan las personas, alguien coge un avión para ir a ver, expresamente, a otra persona lejana…”.

Cree que ocurre igual en la infancia, y que el móvil en la actualidad equivale a las horas de uso del teléfono fijo en el pasado, con la salvedad de que antes esta vía de comunicación era mucho más cara. “No hay que tener miedo, con un buen uso son formas de comunicación complementarias”.

Pese a ello, considera que este uso debe establecerse dentro de unos límites, y pone en la ausencia de estos el foco del problema, pero pide a los padres que no se sientan culpables. “Son un resultado de un sistema económico y productivo que nos vuelve locos a todos”.

Cuestión de tiempo

El ritmo laboral obliga a los padres a ocupar el tiempo en que no pueden estar con sus hijos con distintas actividades extraescolares, algo que Marta Domínguez considera contraproducente. “La salud pasa por estar en contacto con uno mismo, con conocer sus necesidades, sus particularidades, y yo creo que estamos desconectados, que hacemos niños desconectados”.

Además, recomienda elegir estas actividades en coordinación con ellos, preguntarles qué les apetece hacer. “Vamos a pararnos un momento a ver qué necesitan, qué quieren… Observa, habla, escucha”.

La socióloga también enfatiza en la importancia de la educación emocional y en valores, dado que las emociones están muy ligadas al aprendizaje. Esta formación en valores cobra relevancia en el mundo actual, donde priman los méritos, los títulos, la competitividad y ser el número uno en el ámbito que corresponda. Un sistema del que los niños son producto. “Si se trata de desarrollar las potencialidades de cada uno, personalmente creo que ser el número uno no es una condición para ello”.

La situación económica familiar también adquiere relevancia en el desarrollo del niño. Algunos crecen a mayor velocidad porque se ven obligados a adquirir una serie de responsabilidades antes que el resto de las personas de su edad.

Un ejemplo de esto son los hijos de inmigrantes, cuyos padres no pueden cuidar de ellos porque están cuidando a los hijos de esas clases altas que tienen que hacer esa vida independiente”. No obstante, también existe el ejemplo contrario: “Hijos de familias con mejor situación económica a los que les eligen la vida que han de hacer, algo que deja muy poca cabida a la responsabilidad”.

 

Marta Domínguez destaca que los niños son muy permeables y muy abiertos. “Yo creo que la responsabilidad es nuestra, que serán lo que les ayudemos a ser. La responsabilidad es nuestra”.

 

Enlace directo al artículo:

efesalud

 

Enlace al audio del programa :

programa 104

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La smart city ¿un proyecto para algunos ciudadanos pero sin todos los ciudadanos?

La smart city ¿un proyecto para algunos ciudadanos pero sin todos los ciudadanos?

(Artículo originalmente publicado en http://ssociologos.com/)
Por Marta Domínguez Pérez

En la actualidad parece que la smart city es uno de los temas relevantes en lo urbano.  La Ciudad inteligente, la ciudad postmoderna, tecnologizada, etc. es mencionado en cualquier discurso de todo político que se precie de actual o moderno.  Junto a este tema, hay otro que también despunta por su relevancia: la sostenibilidad de la ciudad.  En resumen, que para la mayor parte de los dirigentes la ciudad debe crecer, desarrollarse, tecnologizarse para garantizar el bienestar y todo esto debe hacerse de una manera sostenible.   Los proyectos de desarrollo y bienestar urbano pasan en muchos casos por el desarrollo de las nuevas tecnologías, al menos en ciertas sectores de los diseñadores urbanos.

En lo que coinciden ambos, es que se refieren usualmente a las dimensiones económica y  tecnológica y en todo caso a la medioambiental.  Esto es, que se debe favorecer el desarrollo económico, incluyendo y a través de las nuevas tecnologías al timepo que respetando el medio ambiente.  De este modo, lo social y lo cultural quedan en cierto modo a un lado.  El desarrollo, el bienestar, la sostenibilidad, etc.  se refieren así a lo económico, lo medioambiental, lo tecnológico, etc.  pero en menor medida a lo social o lo cultural. Los primeros y su evolución no son evaluados según la ciudadanía en su totalidad, según sus estándares de bienestar social, sino según indicadores economicos, medioambeintales, etc.   Este post quiere ser una llamada a la relevancia de estas últimas dimensiones.  Es decir,  a las consecuencias sociales y culturales en estas nuevas ciudades dinámicas y tecnologizadas.

Asi lo viene señalando la literatura sobre la smart city.  Según esta, se ha hecho hincapié sobre todo en sus dimensiones económicas, medioambientales, tecnológicas, y menos en los aspectos sociales o culturales (Dameri & Rosenthal-Sabroux 2014), pero aquí se entiende por smart city un concepto mutidisciplinar de dimensiones económicas, humanas, sociales y tecnológicas (Dameri & Rosenthal-Sabroux 2014) y no solo económicas o tecnológicas como se ha venido señalando. Durante algunas décadas, la literatura empírica, aplicada a ciudades y casos particulares, ha puesto el acento en lo tecnológico principalmente.  Sin embargo, la mayor parte de la literatura académica en este tema, lo ha hecho en el desarrollo del capital intelectual entendiendo por éste cultura, museos, estilo de vida, cines, teatros, conocimiento, y la vida cultural urbana, aspectos que remiten al mismo tiempo a los conceptos de ciudadanía, inclusión, y sostenibilidad social (Dameri & Rosenthal-Sabroux 2014).

El ciudadano es así uno de los objetivos prioritarios de esta nueva visión de la smart city.  Es por tanto relevante considerar la literatura académica para tener en cuenta la reflexión que es preciso hacer en torno a estas nuevas tecnologías y el desarrollo urbano.  Así el objetivo de la smart city sería, así y según esta literatura académica, la de “mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos mientras se procura también por su sostenibilidad ambiental, mediante el uso de las últimas innovaciones tecnológicas disponibles o incluso en algunos casos, sin ellas, puesto que es básicamente el triunfo del conocimiento, Su principal foco de atención es pues el ciudadano, sin menospreciar, el desarrollo del espacio urbano y la productividad del sector empresarial, y poniendo el énfasis en la tecnología o la sostenibilidad.” (Domínguez y Crespi 2015).  Es esta la manera de armonizar todos estos polos de desarrollo y de conseguir un desarrollo urbano equilibrado y justo.

Por tanto, han de ser los ciudadanos aquellos destinatarios principales de las smart cities y así su bienestar social, su implicación en el diseño y gestión de la ciudad, su apropiación de la ciudad, su derecho a la ciudad (Harvey, Lefèbvre).   Pero no algunos ciudadanos, sino todos los ciudadanos de manera inclusiva.  De este modo, sería preciso promocionar todas aquellas iniciativas que vayan en esta línea, de manera que les permitan vivir con cierto bienestar, respetando el medioambiente además de la cultura e identidad locales.

De acuerdo a este principio, las smart cities han venido desarrollando todo un sistema de tecnología que pretende un “mejor vivir”, un uso más racional y eficiente del espacio, respetando el medioambiente y facilitando la vida del ciudadano. Pero parecería que en este sentido, se abren dos brechas.  En primer lugar, una brecha, desde la tenencia y uso o no de nuevas tecnologías. Y en segundo lugar, sobre el uso que se da a éstas.  Lo que se quiere poner de manifiesto es que este desarrollo tecnológico presenta fisuras sociales y culturales que es preciso considerar para poder ser evaluado desde una perspectiva de bienestar social.

Esto es, que en primer lugar, existe una parte de la población que no usa ni puede contar con nuevas tecnologías que le faciliten estos nuevos usos.  Este es el caso de la población mayor, de la población de bajos ingresos, etc.  Bien es cierto que en España una gran parte de la población cuenta con teléfono móvil (94% de los hogares españoles tiene al menos un móvil), smartphone entre ellos (41,5% de la población española), internet, etc y que se cuenta con elevados incides de posesión de ésta (66,9% de los hogares tiene acceso a Internet) (Red.es 2013).   Sin embargo, se cuenta con alrededor de un 30% que no tiene Internet ni teléfono móvil y que queda al margen de esta ciudad digitalizada por diversas razones. Porcentaje que puede ir incrementándose conforme avancen las nuevas tecnologías y la sociedad vaya envejeciendo y dualizándose (Piketty 2013).

En segundo lugar existe una segunda brecha y es considerar el uso que se les da a estas nuevas tecnologías, esto es, el tema de los contenidos.   No solo importa la extensión de las nuevas tecnologías, sino para qué se emplean, a qué se refieren.  Para qué temas son prioritarias. De este modo, la mayor parte de las aplicaciones de las smart cities, o de los avances tecnológicos de la smart city, van dirigidos al tema del transporte, la comunicación con la administración (avisos, gestiones, declaración de irpf, etc.), uso racional de la iluminación, reciclaje de residuos, aparcamiento y movilidad en la ciudad, etc. (II Congreso Ciudades Inteligentes, Madrid 2015),  pero no hacia el tema de la participación ciudadana real.  Y lo cierto es que existen en la actualidad las características y capacidades para hacerla realidad.  A la manera de los referéndums de Suiza o de la participación ciudadana real que pudiera ser articulada, las smart cities no facilitan la participación e implicación de los ciudadanos en lo que es la gestión de la ciudad.  El derecho a la ciudad de Lefèbvre o Harvey se hace aquí algo mínimo y sin realidad.  La smart city no promueve la participación efectiva  de los ciudadanos, sino que permite la gestión tecnologizada de la ciudad por parte de una intelligentzia superior que es la que gobierna y dirige la ciudad.

Asi, ¿para cuando la verdadera participación y la disponibilidad de las tecnologías al servicio del ciudadano? Mucho queda por hacer en este terreno, no hay que minimizar los avances de la smart city pero sí evaluarlos y preguntarnos si realmente se ha avanzado en el derecho a la ciudad, en la justicia urbana, en la calidad de vida para todos.  La eterna pregunta de los sociólogos urbanos.  ¿Es la ciudad tecnologizada para todos los ciudadanos o solo para algunos? ¿facilita el bienestar de todos o solo de algunos? .

Marta Domínguez Pérez. Doctora en Sociología y Profesora de sociología urbana de la UCM
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Bibliografía
Dameri & Rosenthal-Sabroux (2014) Smart city. How to Create Public and Economic Value with High Technology in Urban Space.  Springer.
Domínguez Pérez M y Crespi M (2015) Smart cities, ¿para quién son las ciudades que estamos diseñando?  .  en Tecmared, II Congreso de ciudades inteligentes, Conde duque, Madrid,  2015.  (https://www.esmartcity.es/comunicaciones/i-congreso-ciudades-inteligentes-diseno-ciudades consultado 6 octubre 2015).
Piketty, Th. (2013) El capital en el siglo XXI.  FCE, Madrid.
Red.es (2013), Informe La Sociedad en Red 2012
Tecmared (2015) II Congreso de Ciudades Inteligentes, Madrid, Conde duque.
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